jueves, 5 de julio de 2012

The Shard, el nuevo techo de Europa


Hoy se inaugura el rascacielos más alto del Viejo Continente, levantado en la orilla sur del Támesis. Imponente, visible desde todo Londres y muy polémico, el edificio aspira a ser un pueblo vertical donde turistas y londinenses sean bienvenidos.
Todo parece pequeño desde The Shard, el nuevo rascacielos de Londres que, con sus 310 metros, es el edificio más alto de Europa. Una vez en su interior, la Torre de Londres, el London Eye e incluso los edificios más altos de la City parecen hechos con piezas de Lego. Los autobuses rojos, los barcos del Támesis y las personas se distinguen vagamente. En miles de kilómetros a la redonda, sólo quien vaya en avión o suba una montaña está más cerca del cielo. Los rascacielos provocan siempre amor y odio a partes iguales. Y The Shard no es una excepción. Es un edificio imponente, que domina Londres y que es visible desde cualquier punto de la ciudad. El perfil de la capital británica ha cambiado radicalmente con este proyecto y también lo ha hecho la zona en la que se asienta, la orilla sur del Támesis, tradicionalmente marginada. Se han tardado 12 años en completar la obra, en parte por su complejidad, y también por los problemas que encuentran los edificios altos en Londres para ser aprobados. Las cifras son apabullantes. El edificio tiene 72 plantas, 44 ascensores, 11.000 paneles de cristal que recubren el exterior y dará trabajo de forma directa o indirecta a 12.000 personas. Pero The Shard no quiere ser un símbolo de arrogancia en la ciudad, según explicaba ayer su arquitecto Renzo Piano. El edificio quiere ser un pueblo vertical, donde haya de todo: tiendas, restaurantes, un hotel, oficinas, viviendas y un mirador público con las mejores vistas de la ciudad. “Será un lugar lleno de vida que no quedará muerto a las seis de la tarde, como ocurre con los grandes bloques de oficinas”, explica Piano, autor entre otras obras del Centro Pompidou de París. Un millón de personas al año subirán a la cima de la torre para contemplar Londres desde el mirador entre las plantas 68 y 72. No abrirá al público hasta febrero de 2013, pero las entradas (25 libras) ya están a la venta. Es lo que se llama espíritu comercial. The Shard es una obra multimillonaria, financiada gracias a los petrodólares del Estado de Qatar, que ya posee otros edificios emblemáticos de Londres como los almacenes Harrod’s, la Bolsa de Londres o la Villa Olímpica. Se calcula que la obra ha requerido una inversión de 1.500 millones de libras (1.870 millones de euros), pero no se sabe cuando empezará a dar beneficios. “No es algo que nos importe a corto plazo”, aseguró ayer Sheikh Abdullah Bin Saound Al Thani, gobernador del Banco Central de Qatar. El edificio busca inquilinos para las primeras plantas, que se dedicarán a tiendas; para las oficinas, entre la planta 4 y 28; y para las 10 viviendas de lujo, que se comercializarán a partir del año próximo y se ubicarán entre las plantas 53 y 65. En medio, se abrirán restaurantes y un hotel de lujo de la cadena Shangri-La, el único socio del proyecto confirmado hasta la fecha.


Fuente: Diario Expansión
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