miércoles, 15 de febrero de 2012

Edificios confortables sin aire acondicionado

(NC&T) Por eso, los investigadores del MIT están desarrollando herramientas basadas en la informática que ayuden a los arquitectos a diseñar edificios comerciales que refresquen a sus ocupantes con brisas naturales.

Es perfectamente viable diseñar edificios que potencien el flujo de aire y mantengan temperaturas que eliminen o minimicen la necesidad de sistemas convencionales de aire acondicionado. Tal enfoque mejora la calidad del aire, asegura una buena ventilación y, a su vez, ahorra dinero y energía. De hecho, los estudios han demostrado que la gente por lo general se siente mucho mejor en un edificio con ventilación natural que en uno con aire acondicionado.

Sin embargo, pocos edificios comerciales utilizan actualmente la ventilación natural. Este enfoque es nuevo y, lógicamente, a los arquitectos les preocupa si funcionará o no en los edificios que están diseñando. Leon R. Glicksman, director del programa de tecnología para edificios, del MIT, junto con colaboradores en esta institución y en la Universidad de Cambridge en Inglaterra, están desarrollando nuevas herramientas informáticas y efectuando experimentos con modelos a escala, con el fin de ayudar a reducir esas preocupaciones.

Sus estudios se centran en un edificio de oficinas en Luton, Inglaterra, que fue diseñado para usar ventilación natural.

Ventilación natural
Los estudios se hicieron en este edificio de Luton, Inglaterra, que se refrigera con ventilación natural. (Foto: Christine E. Walker, MIT)
Durante 6 meses, los equipos de investigación midieron las temperaturas y otras condiciones en todo el edificio. En su mayor parte, éste se comportó como se esperaba, pues el aire fresco entraba por las ventanas, se introducía en el atrio, se elevaba y salía a través de los respiraderos del techo. Pero en algunos pisos, las mediciones realizadas cerca del atrio, revelaron que el aire se desplazaba hacia las ventanas, el modo equivocado de lograr aire fresco.

Los investigadores efectuaron experimentos cuidadosamente controlados, utilizando una réplica con la doceava parte del tamaño del edificio Luton, equipada con elementos generadores de calor que representaban a la gente, los ordenadores, y demás fuentes. Además, crearon simulaciones informáticas basadas en los vientos penetrando en el edificio, fuentes internas de calor y otros factores, las cuales permiten calcular el flujo de aire entre las habitaciones, el atrio y el exterior, así como las condiciones particulares dentro de cada habitación.

Sus descubrimientos han logrado explicar los resultados inesperados de las mediciones en el edificio real. A causa de las diferencias de temperatura y los efectos de flotabilidad, a veces el aire frío puede deslizarse sobre las bajas barreras de seguridad que rodean al atrio y entrar en una oficina. Allí el aire se mueve a lo largo del suelo hacia la ventana, luego se eleva rápidamente y retrocede saliendo hacia el atrio a lo largo del techo.

Tales problemas pueden resolverse instalando sistemas automáticos de control, que, por ejemplo, activen los ventiladores cuando sea necesario garantizar el flujo continuo de aire fresco.

Basándose en todos estos descubrimientos, el equipo del MIT se ha puesto a trabajar en el desarrollo de una herramienta informática fácil de usar que ayude a los arquitectos en sus diseños de edificios con ventilación natural. 



Fuente: solociencia.com
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