lunes, 16 de enero de 2012

El edificio más alto de Europa

Al “skyline” de Londres le ha salido una “esquirla” de 78 pisos y 310 metros de altura. The Shard se levanta imponente al sur de Támesis, desafiando a la City como una gigantesca pirámide faraónica de cristal y acero. Más grande, más alto y más arrogante  que ningún otro rascielos en el perímetro de la Unión Europea...
      Asegura Renzo Piano que el diseño afilado de The Shard es deudor de los “capirotes” de las iglesias inglesas, aunque la verdad es que el nuevo “techo” de Europa tiene poco o nada en común con lo que le rodea (incluido el “pepinillo” de Norman Foster). Londres se extiende a su alrededor como una ciudad irreal o como un juguete de lego: aquí el puente de la Torre, allá el Big Ben... Aunque el arquitecto italiano vaticina que la nueva pieza no tardará en encajar, como le ocurrió en su día al Centro Pompidou de París.
     “La aquitectura no es neutral, sino que sirve para celebrar”, asegura Piano. “The Shard celebrará la comunidad, la vida en la ciudad, el intercambio. Los londinenses la acabarán amando”.
      Poco hay que celebrar sin embargo en estos tiempos de austeridad. Si no llega a ser por la mano provebial de los jeques de Qatar, lo más probable es que The Shard nunca hubiera levantado el vuelo. Allí se han reservado sus aposentos multimillonarios la familia real del emirato. Los ricachones de paso tendrán también una habitación vistas en las suites de cinco estrellas (y un cometa) del hotel Shangri La. Y las oficinas estarán como de constumbre al servicio exclusivo de las finanzas.
     Hay aún una disputa abierta por el último y luminoso espacio del piso 78, a la altura del “capirote”. Los promotores quieren habilitarlo como sala de reuniones para ocasiones especiales, “cumbres” económicas y en ese plan. Piano reivindica su uso público como sala de meditación (levitación, más bien).
    “Esta torre no es una celebración del poder y del dinero, sino de la sorpresa y del júbilo”, insiste el arquitecto. “No es un símbolo de arrogancia, sino de intensidad urbana. Esta ciudad no necesita propagarse más, sino crecer hacia arriba”.
     The Shard como “cura” de verticalidad... La ciudad cuyo secreto fue durante siglos su escala humana intenta emular ahora a la lejana Manhattan y a todos los enjambres asiáticos, en esa pugna por el más grande todavía (pese a todo, The Shard se quedará tan sólo en el número 45 del ranking mundial de rascacielos).
      La inauguración está prevista para junio, como aperitivo preolímpico, aunque muchos londinenses desearían que no acabarna nunca la nueva torre, sobre todo después del informe de esta semana de Barclays Capital sobre la misteriosa relación entre la prepotencia arquitectónica y las crisis económicas... 
      Recordemos que el Empire State Building se levantó sobre las ruinas del “crack” del 29. Y el Burj Khalifa de Dubai, el edificio m'as alto del mundo, empezó a subir y subir en plena debacle del 2008. ¿Acaso The Shad será el símbolo de la caída (definitiva) del imperio británico en el 2012?
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